Lo cierto es que en el plano teórico asumimos en cualquier caso que el bien ajeno no está reñido con el bien propio. Pero......
Siempre hay un pero, en este caso la cuestión es que no se hace lo que se piensa, o no se piensa lo que se dice. No colaboramos lo suficiente. En la práctica, aunque no nos alegremos del mal ajeno tampoco celebramos su éxito. Por tanto no estamos dispuestos a compartirlo.
Y mucho menos estamos dispuestos a compartir “nuestro éxito”, eso sería demasiado.
¿Y qué?
Pues siendo así mejoramos menos, nos esforzamos menos: jugamos al cero cero y al contraataque.
Siendo de otra manera, jugaríamos al ataque, de una manera vistosa e imaginativa. Construiríamos lo nuestro en vez de esperar a que lo demás se desmorone solo.
Porque es mejor ser el cuarto entre seis muy buenos, que ser el primero entre cuatro menos buenos.
psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los alcázares psoe los